Mucho hay escrito sobre como mejorar nuestras fotografías. Que si tutoriales milagrosos, cursos intensivos de 10 horas que nos van a enseñar los secretos de los maestros, que si libros que se autodenominan la biblia de la fotografía. Hay opciones para todos los gustos y bolsillos.

Con tanto como hay dicho, mi opinión puede parecer una tontería, pero ahí va.

Una vez que sabemos manejar nuestra cámara (para esto no hay nada mejor que el manual de la cámara, es el mejor libro que encontraremos en el mercado sobre su funcionamiento), y nos sentimos cómodos con los conceptos de apertura, velocidad de obturación, ISO y demás palabritas del tema, tan solo nos queda un paso para ser grandes fotógrafos:

Dejar de lloriquear y hacer fotografías.

Da igual la cámara, objetivo o accesorios tengamos. Si sabemos su funcionamiento básico, y dedicamos horas, días, y años a hacer fotos, terminarán por llegar los resultados. En fotografía, como en muchos otros artes, a muy pocas cosas se llega con la suerte y el don innato. Si hacemos fotos durante 6 horas todos los días, seguramente tengamos mejores fotos que ese genio de la fotografía que solo saca la cámara una vez al mes.

Es simple estadística.

Ya solo por el echo de estar mucho tiempo haciendo fotos, nuestro ojo se va a educar a ver con la cámara, manejaremos la cámara como si fuera nuestra mano, y capturaremos exactamente lo que queremos. Puede parecer un camino largo, pero al final es el más corto.

Hay una teoría que dice que necesitamos 10.000 horas para ser experto en algo. Esto suponen unas 6 horas todos los días durante. 4,5 años para ser experto en fotografía. Y no siempre estamos 6 horas al día con las fotos.

Así que deja de leer esto y coge tu cámara. ¿Te apuntas?