Oda al webmaster que fui

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Hace no tanto tiempo, digamos que menos de 20 años, quien creaba una web era un webmaster, una figura mítica a la altura del unicornio o del minotauro.

El webmaster era capaz de programar, diseñar, crear contenido, hacer el logotipo, comprar el dominio, mejorar el posicionamiento en buscadores e, incluso, optimizar la web para Internet Explorer 6, el enviado del diablo para volvernos locos.

Una auténtica navaja suiza de internet, capaz de estas y otras hazañas. Y cuando no sabía algo, lo aprendía.

A base de prueba y error, de aprendizaje que dirían ahora, el webmaster lograba crear webs maravillosas, o auténticos esperpentos llenos de gifs que poblaban Geocities.

Geocities (Fuente)

Lo más curioso del webmaster es que era una sola persona capaz de hacerlo todo.

Yo era de esos.

Me pasé mi adolescencia haciendo webs. Incluso alguna horrible en flash.

Después, llegaron las plataformas de publicación de blogs, como blogger y wordpress, y apareció la figura del blogger.

Ahora ya no hacía falta saber programar, diseñar, ni optimizar la web, dándote de alta en blogger o invitando a unas cañas a tu amigo webmaster, tenías tu propio wordpress listo para publicar tu contenido.

Tu único objetivo era crear contenido, por lo que lógicamente ibas a ser mejor que la mayoría de webmasters, y aunque tu web no fuera tan buena técnicamente, tenías más tiempo para una única tarea.

Pero la cosa no terminó aquí.

Empezaron a aparecer nuevas webs, plataformas 2.0 que llamarían los gurús, que permitían hacer de todo. Redes sociales, utilidades online, comunidades digitales, foros. De todo.

Con tanto trabajo el webmaster polifacético empezó a especializarse. Algunos le daban más al diseño, otros más a la programación, otros más a los servidores.

Esta especialización técnica es totalmente normal cuando un proyecto empieza a crecer, pues necesitas gente que haga el trabajo mucho más rápido y mejor.

Y la fiesta dio comienzo.

Pasado el 2010, internet se empezó a convertir en la nueva realidad de muchas personas. Las mayores empresas del mundo eran principalmente tecnológicas, y surgieron multitud de profesiones derivadas de aquel sufrido webmaster.

Copywritters, social media managers, gestores de publicidad, programadores backend, programadores frontend, diseñadores, creadores de branding, expertos en growth, en funnels, en ventas, en captación, y muchos más.

Cada uno experto en su minimundo del conocimiento, mucho más profesionales que el vetusto webmaster, pero también mucho más alejados de la idea original del proyecto. Solo tenían ojos para su pequeño campo de especialización.

Entre tantos especialistas y expertos en su nicho, echo mucho en falta la figura de aquel webmaster, la persona que tiene suficientes conocimientos de las diferentes necesidades de un proyecto digital como para liarse la manta a la cabeza y lanzarlo por sí solo, antes de necesitar a más personas para hacerlo crecer.

Haciendo un símil con el mundo empresarial, y salvando las enormes distancias, el webmaster sería el actual CEO junto con el CTO (encargado de tecnología), el CMO (el de marketing), y el resto de niveles C.

Quizás por eso ya no veamos webmasters en internet, y sean todos CEOs de proyectos que ni siquiera son una S.L. ni tienen intención de serlo algún día.

Por mi parte, me gusta mucho el concepto de webmaster, porque denota que hay alguien que es el encargado de toda la web, que es el maestro, el jefe, el que toma la última palabra, el que decide.

Igual tenemos que dejarnos de tanta palabrería y de tanta micro especialización, y pensar más como un webmaster de los de antaño, que repartía sus 24 horas del día para aprender los principios de cada rama y ser capaz de aplicarlos en su proyecto.

Creo que los gurús dirían ser más generalista, y no tan especialista.

Yo fui un webmaster, creo que todavía sigo siéndolo, pues la mayoría de mis proyectos digitales los hago yo íntegramente, y creo que con un nivel bastante bueno para ser una única persona.

Por mi parte, con seguir siendo un buen webmaster, estoy más que contento.

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